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sábado, 22 de diciembre de 2012

Mary Shelley

También fue una competición, esta vez de menor alcance que la de Lindbergh, la que produjo la novela "Frankestein o el moderno prometeo" publicada en 1818, cuando la autora contaba 21 años.
En 1817, Mary y su esposo el poeta romántico y también filósofo Shelley en la residencia de Byron cerca de Ginebra, junto a otros amigos. Como llovió mucho, según palabras de ella misma "...la lluvia incesante nos obligó a encerrarnos durante días en la casa". Tuvieron pues, ocasión de conversar largamente, entre otras cosas de los experimentos del filósofo del siglo XVIII Erasmus Darwin (por aquel entonces no había diferencia entre filosofía y ciencia), del cual se decía que había animado materia muerta. El grupo también se entretenía leyendo historias de fantasmas alemanas.
De todo ello surgió la propuesta de Byron, que cada uno escribiese su propia historia sobrenatural en un corto período de tiempo (creo que fue una semana). Durante un sueño, a punto de vencer el plazo, Mary Godwin concibió la idea de Frankenstein:
"Vi, con los ojos cerrados pero con una nítida imagen mental, al pálido estudiante de artes impías, de rodillas junto al objeto que había armado. Vi al horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de algún motor poderoso, éste cobraba vida, y se ponía de pie con un movimiento tenso y poco natural. Debía ser terrible; dado que sería inmensamente espantoso el efecto de cualquier esfuerzo humano para simular el extraordinario mecanismo del Creador del mundo".
Inicialmente un cuento, Mary Shelley, con la ayuda de su marido lo convirtió en una novela. Posteriormente siguió con su carrera literaria y llegó a ser narradora, dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa. Algo tendría que ver también, que su padre fuese el filósofo político William Godwin y su madre, la filósofa feminista Mary Wollstonecraft.
Dice wikipedia, pero esto no lo he comprobado, que las obras de Mary Shelley a menudo argumentan que la cooperación y la compasión, particularmente las practicadas por las mujeres en sus familias, son las formas de reformar a la sociedad civil.

Charles Lindbergh

Hablando en el post anterior del primer humano en conseguir la gesta de cruzar el Atlántico (en 33 horas), me he acordado de lo mucho que llama mi atención el hecho de que fuese un "premio inductivo" el que incitó a Charles Lindberg y su equipo, a competir con otros en conseguir los $25.000 del premio Orteig.
El lucro no le quita mérito al logro, simplemente explica el empeño, un tanto improductivo desde mi punto de vista, de tantas personas.
Este tipo de premios nos han proporcionado la técnica del enlatado de comida para su conservación
(el premio lo ofreció Napoleón para conseguir una forma de conservar la comida de sus ejércitos) pero también los parquímetros (esto se lo debemos agradecer a Carl Magee, un periodista en Oklahoma City, al parecer de oscuras intenciones en 1933).
Para terminar, hay que recordar al hombre que ofrecio el premio que lleva su nombre, Raymond Orteig, un francés que poseía un hotel en Nueva York. Pensaba en cómo ampliar su clientela en 1919, así que ofreció dinero al primero que consiguiese cruzar sin escalas el Atlántico.